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Acuarelistas en Torrecampo: Idoia Lasagabaster

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(Imagen: Idoia Lasagabaster | Facebook)

Los inicios de Idoia Lasagabaster en la acuarela fueron “un poco extraños”, según cuenta ella misma. “Me gustaba cuando era jovencita, pero de esto que no te atreves, que en casa te dicen que es mejor que estudies otra cosa”. Tiempo después, una desgracia familiar cambió su mundo: “Una de las formas que me ayudó a sobreponerme fue empezar a pintar. Y a partir de ahí, sin parar”.

Sus motivos favoritos para pintar acuarelas han variado a lo largo del tiempo. “Yo, en general, me considero paisajista, pero sobre todo me gusta pintar urbanos, que parten de la imaginación (no tanto un motivo que vea en la calle o de fotos)”. Últimamente se decanta más por urbanos nocturnos, un tema poco tratado en la acuarela y al que quiere sacar “el máximo partido”: “Está muy manido en el óleo pero no tanto en la acuarela, porque es un poco complicado conseguir el efecto nocturno y el de las luces”.

También le gusta la naturaleza muerta: flores, bodegones… Lo único que no pinta es retrato, que no le “seduce mucho”.

Cursos de acuarela

Durante unos años compaginó su trabajo como acuarelista con el de profesora de Lengua y Literatura en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y desde 2011 tiene dedicación exclusiva a la pintura. Aun así, echaba de menos el contacto con el alumno, el preparar las clases… Todo lo que tuviera que ver con la enseñanza.

En 2014 le llamó un conocido de los talleres de acuarela en Torrecampo. Enrique Alda le preguntó si podía darle clases particulares. Él estaba en Madrid y ella en Castro Urdiales (Cantabria), así que aquí le sugirió que fuera un fin de semana a la capital. Entonces él ya tenía su escuela Alda con Limón, y decidieron organizar esas clases allí, pero con más gente. De ahí surgió otro de sus proyectos.

Libros para pintar acuarela

Idoia sintió tanta responsabilidad para ese curso, el primero que iba a impartir, que preparó unos apuntes que se convirtieron en un libro para aprender acuarela: La síntesis en la acuarela. Acuarela creativa e imaginativa. “Fui más segura. Fue, simplemente, aplicar todo lo que yo había estado haciendo durante años en la universidad al mundo de las artes”, explica.

La síntesis de la acuarela tiene una segunda parte, más ambiciosa según sus palabras, orientada a la práctica y a la técnica, con ejemplos. Está contenta con el resultado de ambos libros, tanto de lo que escribió como de la recepción de los pintores. “Me apetecía escribir un libro o dos que fueran el libro que me hubiera gustado tener cuando empezaba o cuando estaba a medio camino de lo que es el aprendizaje de la técnica”. El primero lo define como “una autobiografía pictórica” y el segundo son “todas las preocupaciones que puedan tener los alumnos y las dudas que te surgen, desde por qué preferimos un pincel hasta que por qué un gris queda mejor de una manera u otra, o sea, entrar en el detalle y no en generalidades”.

Además, tiene un libro de relatos de humor, “un poco surrealistas”, llamado Identidades, en el que se pueden encontrar guiños a los maestros de la literatura que la han acompañado siempre. Estos son escritores hispanoamericanos como Cortázar, Borges o Rulfo, pero también Miguel de Cervantes, los cuentos populares o autores contemporáneos como Juan José Millás. En Identidades, Idoia junta “dos mundos que aparentemente parecen impensables, pero que luego tienen muchos puntos en común. Me apetecía hacer una cosa de corte humorístico. Se parece un poco al tipo de pintura que hago yo”.

Idoia Lasagabaster en la II Romería Acuarelística de Torrecampo

Ese tipo de pintura estuvo en Torrecampo durante la II Romería Acuarelística, donde, entre otras demostraciones, Idoia pintó un cuadro conjunto con Joan Coch. Una experiencia “inolvidable” y “muy importante”: “Estas iniciativas me parecen fabulosas. Siempre me he encontrado una buena organización de cursos, pero es que esta ha sido impecable; en todos los sentidos: el tratamiento hacia nosotros, el cariño, cómo se ha volcado todo el mundo… Me llevo un recuerdo brutal de Torrecampo y de toda la gente”.

Además, también le sirvió para reencontrarse con sus compañeros acuarelistas. “Después de que termináramos, teníamos conversaciones hasta las cinco de la mañana. Ha sido muy gratificante, muy interesante”.

La imagen principal es de Idoia Lasagabaster | Facebook.

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Acuarelistas en Torrecampo: Olegario Úbeda

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(Imagen: Cedida por Olegario Úbeda)

Un padre ebanista fue quien motivó al madrileño Olegario Úbeda a pintar. Con nueve años, le daba un lápiz y un trozo de papel y le pedía que dibujara objetos cotidianos. Cinco años más tarde, con 14, hizo un curso de acuarela por correspondencia del mítico Instituto Parramón de Barcelona. Estudió artes decorativas y arquitectura de interiores y, como a Joan Coch, la acuarela le sirvió para realizar “proyectos y perspectivas”. Con veintipocos años se inscribió en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y estuvo casi una década haciendo desnudos. Por la misma época, también recibió clases de maestros como Antonio López o Antonio Saura.

Su labor como artista no termina en la acuarela, la decoración y la arquitectura de interiores: ha diseñado textil y publicidad y ha dibujado caricaturas. “Yo creo que he tocado todo lo que se puede tocar”, cuenta, porque, además, ha pintado con pastel, ceras, acrílico u óleo. También, afirma haber participado en más de un centenar de exposiciones nacionales e internacionales.

La suya es una acuarela “libre, no sujeta a normas”. Destaca por el uso de pinceles y pinceladas grandes (“en acuarela menos es más, siempre. Si algo bonito lo consigues con dos pinceladas será siempre mucho más bello que si lo haces con diez”). También, de paletas con un ancho de hasta 20 centímetros y con colores muy vivos. Es fácil identificar un cuadro suyo por todo esto.

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(Imagen: Olegario Úbeda | Facebook)

Acuarela y acrílico

“Me siento cómodo con la acuarela y el correr del agua”, asegura Olegario. Con ella ha trabajado en los últimos veinte años, “buscando posibilidades de expresión y caminos alternativos siempre con el agua y color”.

A corto plazo, su idea es continuar simultáneamente con el acrílico, que tenía aparcado, ya que “la exigencia de la acuarela” no le permitía profundizar en él y sus bondades. “Pero los dos me complementan artísticamente”, explica. Son “técnicas capaces de extraer de mí lo que quiero y siento”.

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(Imagen: Olegario Úbeda | Facebook)

Olegario Úbeda en la Romería Acuarelística de Torrecampo

Olegario fue otro de los invitados en la II Romería Acuarelística. De Torrecampo dijo en Facebook que era “un pueblo volcado con su romería y con los pintores acuarelistas”. Ahora cuenta que se sintió “hasta abrumado” y alaba a los trabajadores de mantenimiento que estuvieron pendientes de él. “Siempre me han tratado bien cuando he salido por ahí, pero en este caso me he sentido mimado, querido… Por supuesto, si me invitan otro año repetiré”. De momento, él ya se lo ha comentado a sus alumnos para que lo tengan en cuenta en futuras ediciones: “Creo que estoy un poco en deuda con Torrecampo”.

La imagen principal es de Olegario Úbeda | Facebook.

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Acuarelistas en Torrecampo: Cesc Farré

cesc farréComo otros acuarelistas, Cesc Farré (Terrassa, 1972) empezó “de muy joven” a estudiar la acuarela. Al comenzar la carrera de Arquitectura profundizó en ella, porque era parte del temario de dibujo. No acabó su aprendizaje aquí: durante esos estudios obtuvo una beca de ilustración de patrimonio arquitectónico “donde la acuarela tenía un papel importante, y ya no la dejé nunca más”.

2014 fue un año de cambios para Cesc. Entonces regresó de Argelia, donde vivió durante dos años y desarrolló su carrera como arquitecto. “Decidí que era el momento de priorizar mi faceta más artística, y para ello era necesario escoger. Fue un momento duro pero lleno de ilusión, así que dejé de ejercer. No me arrepiento, porque mi formación y experiencia como arquitecto me ha servido de mucho para desarrollar mi camino artístico”.

Como él mismo comenta, “soy mediterráneo. Este hecho se traduce naturalmente en la luz y el color de mis acuarelas, pero también en el contraste y el gesto estructurado con el dibujo y la composición. Uso mucho en mis propuestas el blanco de la hoja y generalmente mezclo mis colores directamente en el papel para dar la máxima transparencia y brillo“.

cesc farré

Se define como un pintor sobre todo de paisajes. “Estoy muy inspirado por el agua y sus estados, especialmente en el paisaje marino”. En la actualidad, toda su obra es acuarela y dibujo a tinta en papel, pero durante muchos años pintó con óleo y acrílico. “Cuestión de ciclos y momentos. Al final la técnica es solo eso, técnica”.

cesc farré

Cesc fue uno de los invitados de honor de la II Romería Acuarelística, pero ya había impartido cursos de acuarela en Torrecampo. En concreto, uno con su “amigo” Javier Zorrilla. “Fueron unos días llenos de arte y amistad donde pude conocer Torrecampo y a Mari Cruz. De aquellos amores a primera vista. Vaya, no dudé en aceptar la invitación a la romería”.

Cesc Farré en YouTube

Los trucos y consejos de Cesc se pueden aprender en YouTube. El canal ART-HOLIDAYS tiene varios vídeos con sus clases de acuarela. “Tengo algo de material que surge de la colaboración con una escuela de Moscú donde yo he ido varias veces a impartir talleres y demostraciones”, explica este catalán. Sin embargo, “es un proyecto puntual en la línea del conocimiento globalizado”. Así, no contempla continuar como profesor youtuber, “pero he de decir que he recibido ofertas y nunca se sabe”.

Imágenes cedidas por Cesc Farré.